La empresa era una asesoría laboral, fiscal y contable.
Cuando instalaron su primer NAS, la estructura era suficiente. Eran pocos usuarios, tenían un volumen de datos controlado y utilizaban el equipo principalmente para centralizar documentos, compartir carpetas entre departamentos y guardar copias internas. En ese momento, el almacenamiento QNAP cubriría bien las necesidades reales de la empresa.
Al principio, la elección de los discos no parecía un punto crítico. Pero con el paso del tiempo, el crecimiento de la asesoría hizo evidente que los discos NAS Western Digital adecuados podían marcar la diferencia entre una ampliación improvisada y una estructura preparada para trabajar con más margen.
El NAS cumplió su función durante años.
El problema llegó cuando la asesoría empezó a crecer.
Más clientes, trabajadores, modelos fiscales, nóminas, contratos, facturas…
Y, por supuesto, más frases de “guárdalo en el NAS y ya lo revisamos luego”.
Ese “luego” nunca llega.
Qué sorpresa, ¿verdad?
Con el tiempo, el NAS seguía funcionando, pero ya no trabajaba con el mismo margen que al principio. El volumen estaba cada vez más lleno, las copias tardaban más, los discos WD acumulaban muchas horas de uso y había más usuarios accediendo al sistema al mismo tiempo.
El problema no era que el NAS estuviera roto.
El problema era que la empresa había cambiado.
El almacenamiento, no.
La configuración inicial
La asesoría trabajaba con un NAS antiguo de 4 bahías configurado con 4 discos de 4 TB en RAID 5.
En su momento, tenía sentido.
RAID 5 ofrecía una capacidad útil aproximada de 11 TB y permitía tolerar el fallo de un disco. Para una empresa más pequeña, con menos usuarios y menos volumen documental, era una configuración razonable.
Pero varios años después, esa misma estructura empezaba a quedarse corta.
No solo por capacidad.
También por carga de trabajo, crecimiento previsto y falta de margen para futuras ampliaciones.
Además, los discos acumulaban muchas horas de uso y no estaban elegidos pensando en un escenario NAS más exigente, con acceso continuo, más usuarios y más copias. En ese punto, ya no bastaba con ampliar capacidad: había que revisar qué discos NAS Western Digital encajaban mejor con el uso real de la asesoría y con la evolución del almacenamiento QNAP.
La conclusión fue clara:
la configuración no era mala para el pasado, pero ya no era adecuada para el presente.
La solución: QNAP TS-473A-8G con discos WD Ultrastar de 12 TB
Después de revisar el estado del sistema, el volumen de datos y el crecimiento previsto, se planteó una migración a un NAS QNAP TS-473A-8G.
La nueva estructura quedó planteada con:
QNAP TS-473A-8G.
4 discos WD Ultrastar de 12 TB.
Configuración RAID 6.
Capacidad útil aproximada de 32 TB.
Tolerancia al fallo de hasta dos discos.
Posibilidad de añadir una unidad QNAP TR-004 más adelante como volumen independiente para histórico o copia local adicional, o aprovechar el NAS anterior como segundo destino de copia de seguridad si el estado del equipo lo permite.
La elección de los discos NAS Western Digital no fue casual.
¿Por qué discos WD Ultrastar?
Porque en este caso el almacenamiento no era secundario.
La asesoría trabajaba cada día con documentación fiscal, laboral y contable de sus clientes. Había más usuarios accediendo al NAS, más archivos que conservar y más necesidad de continuidad.
No se trataba de elegir discos de 12 TB “que salieran bien de precio”.
Se trataba de montar una estructura fiable, compatible y preparada para trabajar de forma constante dentro de un entorno de almacenamiento Qnap cada vez más importante para la empresa.
Dentro de las opciones de discos NAS Western Digital, WD Ultrastar era la alternativa que mejor encajaba con el equipo, la carga de trabajo y el criterio técnico de la instalación.
Aunque en muchos proyectos NAS WD Red Pro puede ser una opción muy interesante, en esta configuración concreta se recomendó WD Ultrastar por su enfoque más empresarial
La diferencia es importante.
Comprar discos por capacidad es fácil.
Elegir los discos adecuados para un NAS que sostiene parte del trabajo diario de una empresa requiere mirar más cosas: compatibilidad, RAID, uso real, usuarios, backup, crecimiento y criticidad de los datos.
Cómo se hizo la migración desde el NAS anterior
Como el NAS anterior era de otra marca, no se planteó una migración directa de discos.
Se hizo una migración ordenada de datos.
Primero se revisaron las carpetas compartidas, usuarios, permisos y volumen ocupado. Después se comprobó que existía una copia de seguridad válida antes de tocar nada.
Con el nuevo QNAP ya instalado y los discos NAS Western Digital configurados, se creó la estructura de carpetas necesaria: administración, fiscal, laboral, clientes, histórico y dirección.
A partir de ahí, los datos se copiaron por red desde el NAS antiguo al nuevo QNAP, usando protocolos estándar de compartición de archivos. Durante ese proceso, los discos WD ya formaban parte de la nueva estructura de almacenamiento QNAP, pero la migración se planificó fuera de los horarios de más actividad para evitar interrupciones innecesarias.
La migración se hizo por fases, fuera de los horarios de más actividad, para evitar parones innecesarios.
Después se revisaron los permisos de usuarios y grupos, porque cuando migras entre marcas no siempre conviene dar por hecho que todo va a quedar exactamente igual.
Finalmente, se hicieron pruebas con varios usuarios antes del cambio definitivo.
Abrir archivos.
Guardar documentos.
Acceder a carpetas.
Comprobar permisos.
Verificar que las copias seguían funcionando.
Sí, es menos emocionante que “enchufar y listo”.
Pero bastante más recomendable si no quieres descubrir el lunes a las 8:30 que medio departamento no puede entrar en su carpeta.
La expansión futura: QNAP TR-004 como segunda fase
Como la asesoría seguía creciendo, se dejó prevista una segunda fase: añadir una QNAP TR-004 si el volumen de datos continuaba aumentando.
La idea no era comprar más bahías por capricho.
La idea era no volver a quedarse encerrados en una estructura demasiado justa.
La TR-004 podía utilizarse más adelante como almacenamiento adicional, volumen independiente, espacio para histórico o destino de copias locales, según la necesidad real de la empresa.
Este punto es importante.
Una unidad de expansión no sustituye al backup.
Tampoco convierte el NAS en infinito.
Lo que hace es dar margen, siempre que se planifique bien el almacenamiento QNAP y se entienda qué papel tendrá cada volumen dentro de la estructura. Por eso la elección inicial de los discos NAS Western Digital y de los discos WD adecuados también debería dejar margen para crecer, sin convertir la ampliación futura en un parche improvisado.
La diferencia parece pequeña.
Pero en almacenamiento empresarial es enorme.